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Tengo Otros Datos
Eduardo Esquivel Ancona
Biogás, una
alternativa sustentable para la transición
hacia energías limpias
La
presidenta de México, Claudia Sheinbaum
Pardo, ha reconocido que la dependencia del
país respecto al gas natural es muy alta, ya
que el 75% de este combustible —fundamental,
sobre todo, para la generación de energía
eléctrica— no se produce en territorio
nacional. Ante esta situación, los gobiernos
de la Cuarta Transformación (4T) han buscado
alternativas para generar electricidad de
forma sustentable y sin dañar el medio
ambiente, siendo una de ellas el biogás, que
se obtiene a partir de la descomposición de
materia orgánica en rellenos sanitarios. En México, la
generación de electricidad a partir de
residuos (conocida como waste-to-energy)
se divide principalmente en proyectos de
biogás en rellenos sanitarios y en nuevas
plantas de termovalorización o tratamiento
avanzado de residuos orgánicos. Actualmente,
existen varios ejemplos de estos proyectos
en operación. En Cadereyta y
García, Nuevo León, la empresa Uriel
Renovables puso en operación, en julio de
2024, dos plantas de extracción de biogás
que convierten el gas metano en electricidad
para el Sistema Eléctrico Nacional, evitando
la emisión de 63,000 toneladas de CO₂ al
año. La zona
metropolitana de Monterrey cuenta con la
planta Simeprode, donde el metano extraído
de la basura se utiliza para alimentar el
alumbrado público. En Saltillo,
Coahuila, existe una planta de biogás
operada por Lorean Energy Group con
capacidad de hasta 1.7 MW, que utiliza pozos
de captación vertical para conducir el gas a
motogeneradores conectados a la red de la
Comisión Federal de Electricidad (CFE). El relleno sanitario
La Perseverancia, en el estado de Morelos,
cuenta con una planta ubicada en Cuautla que
genera energía eléctrica para suministrar a
empresas privadas en el Estado de México;
recientemente, se invirtió en un segundo
motogenerador para aumentar su capacidad. La Ciudad de México
tiene la Planta de Carbonización
Hidrotermal, ubicada en el Bordo Poniente,
que convierte residuos orgánicos en
hidrocarbón (un combustible sólido) que
puede utilizarse para generar electricidad o
en procesos industriales, con una capacidad
de procesamiento de 72 toneladas diarias. En la Central de
Abasto de la Ciudad de México existen
proyectos para instalar biodigestores
anaeróbicos que aprovechen las 780 toneladas
de residuos orgánicos diarios para producir
gas y electricidad. Mención especial
merece Ciudad Juárez, que ha desarrollado
diversos proyectos sustentables tanto en el
ámbito ambiental como en el financiero. La planta de biogás
en Ciudad Juárez, Chihuahua, es un proyecto
pionero de energía limpia que convierte los
residuos orgánicos del relleno sanitario en
electricidad, impulsando la sustentabilidad.
Genera energía para el alumbrado público,
logrando ahorros anuales significativos para
el municipio y reduciendo emisiones de gases
de efecto invernadero. Entre sus beneficios
destacan la reducción del gasto en alumbrado
público en aproximadamente 36 millones de
pesos anuales, la mejora en la calidad del
aire y la disminución de hasta 200,000
toneladas de dióxido de carbono al año,
además de evitar que el metano se libere a
la atmósfera, contribuyendo a combatir el
cambio climático. Además de la planta
principal, existen otras iniciativas en la
región fronteriza de Chihuahua. Destaca un
proyecto para la generación y
aprovechamiento de biogás a partir de lodos
de plantas tratadoras para procesos de
cogeneración, conocido como PTAR Sur (Planta
de Tratamiento de Aguas Residuales). En diciembre de
2024, se inauguró un biodigestor en la
planta de Solvay Flúor México que produce el
80% de la energía necesaria para sus
operaciones utilizando residuos provenientes
del tratamiento de agua de la ciudad. El municipio de
Ciudad Juárez, encabezado por Cruz Pérez
Cuéllar, ha impulsado proyectos para
recolectar desechos orgánicos en
fraccionamientos específicos, con el
objetivo de incrementar la producción de
biogás y alcanzar la meta de que el 50% del
alumbrado público funcione con energía
limpia para 2026. Los gobiernos de la
4T también han impulsado la instalación de
más plantas de generación de electricidad a
partir de rellenos sanitarios mediante los
llamados Proyectos de Economía para el
Bienestar. Estos proyectos de
economía circular buscan transformar
residuos orgánicos, industriales o
municipales en energía renovable, rompiendo
con el modelo tradicional de
“tomar-hacer-desechar”. Además de promover
la eficiencia energética, generan beneficios
sociales y mejoran la calidad de vida en las
comunidades al convertir la basura en
recursos. Los Polos de
Desarrollo de Economía Circular para el
Bienestar (PODECIBI) son parques diseñados
para convertir residuos en recursos,
reduciendo los problemas de basura y
fomentando la generación de energía. En entornos
comunitarios o universitarios, estos
proyectos integran saberes locales y
tecnología para que las propias comunidades
produzcan su energía y alimentos, reduciendo
la dependencia externa y la huella
ambiental. Al eliminar la
contaminación desde el diseño, los proyectos
de economía circular aplicados a la
generación de electricidad en rellenos
sanitarios contribuyen a proteger los
sistemas naturales que sustentan la vida,
con impactos positivos en la salud de las
personas. Los gobiernos de la
Cuarta Transformación han buscado así
alternativas para disminuir la dependencia
del país del gas natural importado para la
generación eléctrica, impulsando modelos
sustentables tanto en el ámbito ecológico
como en el financiero. |
| (La columna Tengo Otros Datos se publica en los portales Domo de Cristal y Ekonosphera. Se reproduce con la autorización del autor). |