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Cuenta Corriente
Alicia Salgado
México:
falsificación y piratería
En los
últimos 18 meses, en México se ha hecho un
importante trabajo en la revisión del marco
jurídico para combatir la falsificación y
piratería en procesos industriales y
derechos de autor, pero ahora la lista negra
del 2025 liberada por la USTR, de Jamieson
Greer, el pasado 3 de marzo, incluye a
nuestro país como uno de las 19 naciones
donde hay una notorio mercado ilegal de
piratería de derechos de servicios y
software digitales que son diseminados,
bajados o comercializados sin el pago de los
derechos de propiedad (copyright)
correspondiente. En el caso de
México, cita que MagisTV, un proveedor de
servicios de internet de eventos deportivos
y entrega no autorizada de diversos
contenidos como películas, series de
televisión, espectáculos en vivo, que opera
en especial en América Latina, inició la
petición de su registro de marca en México,
a pesar de que el contenido es vendido a
través de una red de distribuidores y
vendedores en el canal ilegal. Sobre el mercado
físico de piratería, señala que aun cuando
el IMPI y la SSCP han realizado acciones
para contener la venta de mercancía pirata,
“poco se ha hecho para combatir y terminar
con la venta de medicamentos e insumos
médicos de forma ilícita en El Santuario de
la ciudad de Guadalajara, donde se cruza
también la venta de drogas. “La venta de
medicamentos de forma ilegal, no sólo causa
daño de miles de millones de dólares a las
empresas constituidas, sino que se realiza
de forma abierta y en la calle o en locales,
sin que ninguna autoridad haga nada por
detenerlo”, indica el reporte 2025,
Notorious Markets for Counterfeiting and
Piracy. Agrega de nuevo a
los mercados físicos de venta ilegal de
mercancía pirata de Tepito, el mercado de
San Juan de Dios en Guadalajara, subrayado
que a la larga lista de productos pirata,
recientemente se han incorporado
instrumentos para facilitar el robo de
software y video en estos últimos dos
mercados. En México, hasta
ahora, la regulación del mercado de
internet, como todo en política, se ha
pretendido dejar en manos de las plataformas
de contacto o las plataformas de internet,
que no pueden ni tienen la capacidad para
inhibir prácticas ilegales que deben ser
combatidas por la policía cibernética o la
física. Mire, cito este
reporte, porque forma parte de la serie de
subreportes que se integran a las carpetas
de países con “incumplimiento”, pero en el
caso de Canadá y México, resulta de la mayor
importancia porque abona en los reportes de
prácticas comerciales violatorias del T-MEC,
y en la revisión de medio término,
resultarán en piedritas que obstaculizan
acuerdos. DE FONDOS A FONDO #ReformaPolítica
e IA. Ha sido toda una novedad el
capítulo relacionado con la transmisión de
eventos políticos o campañas electorales en
medios digitales o con utilización de
inteligencia artificial. Lejos de que la
propuesta presidencial fortalezca las
capacidades presupuestales del INE para que
pueda combatir deepfakes como el uso de
imágenes de personajes públicos suplantados
con IA, o inclusive el uso de la información
de electores para suplantar el voto
electoral, le avientan al “mano de tijera”. La fiscalización de
un acto ilegal, no debe recaer en una
empresa privada porque no puede ser
corresponsable de los actos ilegales que
cometan partidos políticos, coaliciones,
empresas o ciudadanos. Bien haría en
revisar el esperpento, José Merino, titular
de la Agencia de Transformación Digital,
porque en nuestro país, ante la falta de un
marco legal claro que norme la actuación de
ciudadanos y empresas en las carreteras
digitales, se busca que éstas se vuelvan el
superpolicía, con el riesgo que ello
conlleva al romper su neutralidad para la
privacidad, el respeto a derechos humanos y
particularmente, la comisión de
arbitrariedades. Las plataformas de
internet no pueden ser ni coadyuvantes de la
fiscalización ni actuar sin orden judicial o
de autoridad de por medio para bajar
campañas o deepimages modificadas o
impulsadas con IA.
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| (La columna Cuenta Corriente se publica de lunes a viernes en el periódico Excélsior. Se reproduce con la autorización de la autora). |